domingo, 28 de noviembre de 2010

Angel Shop

en 17:06
En otros mercados, el manhwa se ha convertido en un tipo de publicación más, pero aquí no ha terminado de encajar en sus intentos. Uno de los más destacados fue el de Ediciones La Cúpula, trayéndonos títulos como el de la reseña de hoy.



Título: Angel Shop
Autora: Sook Ji Hwang
Tomos: 4
Años: 2003-2004 (Corea) 2005-2006 (España)
Revista: Wink
Editorial en Corea: Seoul Munhwasa
Editorial en España: La Cúpula
Estado actual: Publicación completa
Precio: 8,95 € por tomo

CURIOSIDADES/DATOS EXTRAS:

- Primera serie larga de la autora. Anteriormente editó 2 tomos únicos.
- La idea original surgió de una historia corta que dibujó en 1999 llamada “Boris, el robot de hojalata”. La obra no acabó de cuajar y se quedó sin publicar.

ARGUMENTO

El día de Boris no puede empezar peor: su robot doméstico, Kitty, lo despierta para ir al instituto con una de las peores recetas de su madre para desayunar. Una vez allí, el director, de tendencias indefinidas, le da una charla sobre elegancia y, para colmo, se cae al suelo cuando un extraño zorro aterriza delante de él… ¡y le habla! Acto seguido, una bella chica de aspecto imperturbable aparece pidiéndole perdón por el daño que su robot, Kei, le haya podido causar.

Tras marcharse, dejándolo muy sorprendido por la existencia de un robot tan perfecto; el mejor amigo de Boris, Bran, le cuenta que esa chica es Yuri Ángel, la hija del profesor Victor Raem Ángel, un genio de la robótica retirado. Precisamente, esta va a presentar el último robot en que ha estado trabajando, algo que a Boris no le interesa lo más mínimo hasta que se entera de que es una copia exacta de él mismo.

Muy enojado, le pide explicaciones a Yuri, y como ella no le responde, decide llevarse su versión robótica. La pregunta está clara: ¿qué motivo ha llevado a la belleza impasible a usarle como modelo? No solo piensa descubrirlo, sino utilizar para su beneficio el doble que ha conseguido. Lo que no se imagina es que esa decisión supondrá entrar en la Ángel Shop, de donde ya no será capaz de marcharse tras empezar a conocer a la familia Ángel: Yuri y Raem.

RESEÑA

El año 2005 fue el de la gran apuesta de La Cúpula por el manhwa, el cómic de origen coreano con inspiración manga, pero con su propio estilo y forma de contar historias. Angel Shop fue una de las series que dieron a conocer, una en la cual se unen romance, comedia, un poco de drama y algunas reflexiones interesantes sobre la robótica y lo que puede suponer de aquí a un futuro cada vez menos lejano.

El manhwa está muy estructurado en sus cuatro tomos, siendo estos prácticamente independientes unos de otros. En el primero, un tomo introductorio, se plantea el contexto futurista con robots que pueden llegar a tener un aspecto completamente humano. Boris, quien no parece para nada interesado en los avances en ese campo, entrará en contacto con dos genios de la robótica: un padre y su hija, a cada cual más excéntrico. Ello le cambiará la vida porque no puede evitar querer pasar más tiempo con ellos, al igual que el lector, que también querrá saber más cosas del trío protagonista y las peripecias en las que se van a ver envueltos, además de querer conocerles más a fondo.

Al contrario de lo que cabría esperarse al continuar con la lectura, el tomo dos parece pertenecer a una serie diferente, pues, prácticamente en su totalidad, la trama gira en torno a otros personajes: Misha, Perris y Leo. La primera, Misha, es un robot con aspecto de niña que se pega a Boris cuando él está a punto de entrar en el Angel Shop; por lo visto, lo confunde con su anterior amo. Este hecho hará que los protagonistas se vean involucrados en una trama de mafias que, no obstante, dejará espacio para que la relación de Boris y Yuri avance y permita conocerlos más. A pesar de los gags cómicos, que son constantes a lo largo de toda la serie, incluso en este tomo, la trama de la mafia es la más oscura de todas y, por sí sola, es altamente interesante y emotiva.

Por su parte, el tomo tres cambia de nuevo de registro, tirando hacia la comedia pura y dura con la entrada en escena de Maxina Maxis, hija de un famoso diseñador de robots. Está obsesionada con derrotar a Yuri y hará lo que sea por fastidiarla, incluso apartar al chico que le gusta de su lado. Por suerte, el tomo no queda reducido a este arco puramente cómico, y, en lo que queda, la aparición de Rosilia, una bella mujer y antigua prometida de Raem, dará el empujón que la serie necesitaba para conocer los secretos de la familia Ángel.

Así, el último tomo queda para profundizar en el protagonista, Boris, del cual realmente no se conoce gran cosa durante la serie. También marca el camino para un desenlace predecible, con dosis de emotividad bastante elevadas, pero que, como punto negativo, dejará al lector con diversas dudas y preguntas que quedarán en el aire, sin respuesta. En conjunto, se trata entonces de una serie heterogénea, en la que predominan las altas dosis de comedia frente a los momentos románticos o dramáticos, que tienen menor presencia.

La historia está contada, principalmente, desde el punto de vista de Boris, un chico de quince años alegre y sencillo que vive solo porque su madre trabaja en el extranjero, y no la ve más que en las vacaciones de verano o Navidad. No se da cuenta de lo solo que se siente hasta que conoce a los Ángel, y se acaba acoplando a ellos porque, a pesar de la frialdad de Yuri y las excentricidades de Raem, se siente a gusto ahí.

Yuri es una chica preciosa, pero fría y distante, que no sabe relacionarse con los demás, y por eso mismo crea un robot con la apariencia de un chico real. En el fondo tiene el mismo problema que Boris: se siente sola, ya que, en su caso, solo cuenta con su padre. Aunque no se vea muy reflejado en sus expresiones, es el personaje que más cambia a lo largo de la historia, volviéndose más abierta y dejando ese aspecto de robot impasible que la caracteriza en un principio.

Cierra el trío protagonista Raem, el padre de Yuri, un hombre muy atractivo que aparenta menos edad de la que debe tener y un genio de la robótica que se limita a regentar Angel Shop, la tienda de robots donde se desarrolla prácticamente toda la historia. Unas veces parece llevarse fatal con su hija, pero otras es prácticamente palpable el cariño que se profusen. Puede ser bien un hombre centrado y maduro, bien un loco y excéntrico. En definitiva, tiene numerosas facetas, convirtiéndolo en un personaje muy rico que, aun con cierta reticencia, ayudará a que la relación de Boris y Yuri avance.

El personaje secundario más relevante es Bran, el mejor amigo de Boris, quien tendrá bastante peso en el tomo tres, cuando entre en escena Maxina. La historia de estos dos personajes quedará en el aire para que el lector le dé un final según su criterio. También se podría destacar a la madre de Boris, Sara Rickman, una mujer brillante en su trabajo, pero que, en su papel de madre, es un desastre, pues tiene totalmente abandonado a su hijo. Esta actitud es precisamente lo que provoca el sentimiento de soledad de Boris y conduce a buscar “otra familia”.

El dibujo de esta serie guarda muchas similitudes con otros manhwas y se aleja del estilo más propio de los mangas japoneses: dibujo precioso que combina trazo fino y grueso. Los personajes son bastante estilizados, y trabaja mucho los detalles de pelo y vestuario, sin llegar a recargar. Los fondos no suelen estar muy tratados salvo excepciones y a menudo son ocupados por tramas de todas clases.

La edición de La Cúpula se puede considerar uno de los puntos negativos de la serie. El formato es C5 (superior a los tomos estándar) y la encuadernación es correcta: tapa blanda con solapas en lugar de sobrecubiertas; pero, por el contrario, el papel es de baja calidad. La rotulación suele ser un desastre pues, aunque la tipografía es correcta, en numerosas ocasiones se puede apreciar el texto original en coreano por debajo, especialmente en las onomatopeyas, sumando además que el texto próximo a los márgenes del papel acaba cortado en numerosas ocasiones, dando en este sentido un resultado bastante cutre. La traducción, por el contrario, es bastante acertada y no se han apreciado fallos reseñables en este aspecto. Por todo ello, el precio de 8,95 € resulta elevado para la relación de calidad/precio.

Angel Shop es una comedia con numerosas situaciones disparatadas que podrán sacar al lector alguna que otra risa y que, como mínimo, le harán pasar un rato agradable y entretenido. Tiene la pega de que deja varias preguntas en el aire, algunas muy importantes, pero al menos se agradece que tenga un final cerrado. El dibujo puede resultar un elemento muy atractivo a los ojos de un posible comprador, pero por el contrario, el precio le echará para atrás ya que, aunque se trata de una buena serie, tampoco es una obra que merezca pagar ese precio por ella. Para que no se vea defraudado, esta serie es recomendable para quienes quieran pasar un rato entretenido con una comedia ligera; pero quien busque algo muy profundo o elaborado no sentirá que amortiza el dinero invertido.

VALORACIÓN

Historia: 7,5
Originalidad: 8
Dibujo: 8,5
Edición: 4

REDACCIÓN: Belldandy

2 shojeros:

Silvia on 11/28/2010 9:10 p. m. dijo...

Buena reseña, Bell. Yo Angel Shop me la compré por un arrebato consumista, y desde luego su función de entretener la cumplió porque me pareció mona y divertida, y con un dibujo muy bonito. Sin embargo la vendí XD

Es para pasar el rato y poco más. Y, como bien dices, no vale el precio que se pide por semejante edición...

daniela on 11/29/2010 2:52 a. m. dijo...

realmente XD ya les tome el gusto a los manwas me encantan¡¡

 

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